Praying for the Sick in the Cell

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by Mario Vega

When we talk about the gifts of the Spirit, we tend to limit them to speaking in tongues and prophecy. But we must not forget that healings and miracles are also gifts of the Spirit.

In a congregation whose membership is growing, it is increasingly difficult for the pastor to pray for all the sick. This is not because of the lack of willingness, but because it is increasingly difficult to devote adequate time to pray for a growing number of needs.

Yes, the pastor can pray for as many sick people as he wishes, but the Bible also says that we need to pray for one another (James 5:16). This is a duty that all believers should practice as part of their priestly role.

The best place to pray for each other is in the cell. It is the place where people know each other intimately, can fully share what’s happening in their lives, and where emotional ties are established. Personal healing also takes place in this atmosphere as believers pray for one another.

In the larger celebration services, the pastor can make a general prayer for all the sick, even for those who are not present. But in the cell, each believer can confess faults to one another, place hands on the sick, and then pray for the gifts of healing. The cell is the ideal place for believers to serve each other through their spiritual gifts.

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Mario

Translation into Korean: http://cafe.naver.com/ncdcell/1047

Translation into Spanish:

La oración por los enfermos en la célula

Al hablar del tema de los dones del Espritu tendemos a limitarnos a las lenguas y la profeca. Pero, no hay que olvidar que también son dones del Espritu las sanidades y los milagros.

En una congregación cuyo número de miembros va en aumento, resulta cada vez más difcil para el pastor el orar por todos los enfermos. Esto no por causa de falta de voluntad, sino porque objetivamente es cada vez más difcil dedicar el tiempo adecuado para orar por una cantidad creciente de necesidades.

En realidad, el pastor puede orar por los enfermos que desee. Pero, no debe dejarse de lado la enseñanza que nos dice que debemos orar los unos por los otros para ser sanados (Santiago 5:16). Esta es una función que debe ejercitarse como parte del sacerdocio de todos los creyentes.

Obviamente, el mejor ambiente para orar los unos por los otros es en las células. Es el lugar donde las personas se conocen ntimamente. Donde pueden compartir sus situaciones de manera más amplia. Donde se establecen lazos emocionales más fuertes. Todo ello da como resultado una oración por sanidad más personalizada.

En las celebraciones el pastor puede hacer una oración general por todos los enfermos, aun aquellos que no estén presentes. Pero en la célula es posible confesarse mutuamente las faltas, colocar las manos sobre los enfermos y orar para que los dones de sanidades operen. La célula es el lugar ideal para que los creyentes se sirvan los unos a los otros por medio de sus dones espirituales.

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