Knock, Knock

jeff

by Jeff Tunnell

Overcoming the “closed and protected home” mentality in our western mindset is a difficult task. I find that homeless people are much more hospitable than homeowners! Material wealth and possessions have hindered our ability to share. We feel it necessary to save our stuff from harm, even hiding behind the appearance of being good stewards. Pride is a very present danger when it comes to opening our homes to others.

The homeless have long since abandoned their possessions and have little regard for ownership of anything. They have turned their attention to relationships as a priority. Of course some of those relationships are necessary to find food and fill temporary needs, but overall they value connections with other people in their same condition. They share what they have with friends who are less fortunate and then go back to any source they’ve found to obtain more for themselves.

Understanding our biblical values and theology of the last days could correct our view. All of our possession will burn someday and the only thing going to eternity is people. If opening our homes is how we gather the lost unto Christ, as was done in the early church and has continued successfully until today, then we need to be set free from fear of damaging some material item in favor of snatching someone from the fires of hell.

Jeff

Korean blog:  http://cafe.naver.com/ncdcell/1322

Portuguese blog: http://www.joelcomiskeygroup.com/portuguese/2011/jeffOct31.html

Spanish blog:

Knock, Knock

Por Jeff Tunnell

La superación de la “casa cerrada y protegida” mentalmente en nuestra mentalidad occidental es una tarea difcil. ¡Me parece que las personas sin hogar son mucho más hospitalarias que los propietarios de viviendas! La riqueza material y posesiones han obstaculizado nuestra capacidad de compartir. Creemos que es necesario para salvar nuestras cosas de cualquier daño, incluso escondiéndose detrás de la apariencia de ser buenos administradores. El orgullo es un peligro muy presente cuando se trata de abrir nuestros hogares a los demás.

Las personas sin hogar desde hace tiempo han abandonado sus posesiones y tienen poco respeto por la propiedad. Han dirigido su atención a las amistades como una prioridad. Por supuesto, algunas de estas relaciones son necesarias para encontrar comida y cubrir las necesidades temporales, pero en general el valor de conexiones con otras personas en su misma condición. Ellos comparten lo que tienen con amigos que son menos afortunados y luego regresan a cualquier fuente que hayan encontrado para obtener más para s mismos.

Entender nuestros valores bblicos y la teologa de los últimos das podra corregir nuestro punto de vista. Todas nuestras posesiones se quemará algún da y lo único que va a la eternidad es la gente. Si el abrir nuestros hogares es la forma en que podemos reunir los perdidos para Cristo, como se hizo en la iglesia primitiva y ha continuado con éxito hasta hoy, entonces tenemos que ser libres del temor a dañar algún elemento material en favor de arrebatar a alguien de los fuegos del infierno.

Jeff

Leave a Reply

Your email address will not be published.