Back to the Houses

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by Mario Vega

In this day and age, we have become accustomed to divide our lives between the secular and spiritual. However, this is a totally unknown division from the teachings of Scripture.

Today we build church buildings for Jesus while we go on living our real lives in our homes. In this way we separate the secular and spiritual. The spiritual life becomes, then, our visits to the service´s building while the secular life is everything else that is done outside that building.

The church of the first century was totally different. The early church had no “service” buildings but only used the houses of Christians. This is how the primitive church was vitally linked to what was considered the center of life: the home.

Returning the church to houses is an important step in understanding the truth that Jesus should be at the center of our lives on a permanent basis. Jesus cares about every aspect of our lives and we can’t hide from him. He is the Lord of our lives all the time–not just a few hours on Sunday.

Has working with cells helped you to live out this truth?

Mario

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De regreso a las casas.

En la actualidad nos hemos acostumbrado a dividir nuestra vida entre aspectos espirituales y seculares. Una división totalmente ajena a las enseñanzas de las Escrituras.

Dentro de esa lógica, construimos edificios de culto para Jesús en tanto que nos vamos a vivir a nuestras casas. De esa manera establecemos la separación entre lo que ahora llamamos la vida espiritual y la secular. La vida espiritual son las visitas que se hacen al edificio de culto en tanto que la vida secular es todo lo demás que se hace fuera de ese edificio.

En la iglesia de los primeros siglos no era as. La iglesia no tena edificios para el culto sino que utilizaba las casas de los cristianos. As, la iglesia estaba unida vitalmente con lo que se consideraba el centro de la vida: el hogar.

El regresar la iglesia a las casas es un importante paso en la comprensión de la verdad que Jesús debe estar en el centro de nuestras vidas de manera permanente. No podemos escabullirnos de él ni hacer nada que escape a su incumbencia. Él es el Señor de nuestra vida y no de un par de horas a la semana.

¿Le ha ayudado el trabajar con células a vivir esa verdad?

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