Transforming Cities with Cells

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by Mario Vega

Cell ministry takes the Christian life back home. God comes out of the religious building to daily life. When a cell is opened in a household, the family is affected at the most intimate levels of life. The neighbors surrounding that house are well aware that a home meeting is happening during the week. Such knowledge places a new responsibility on the host to live the faith message in a way that is consistent and exemplary. New relationships are established between the Christian family and their neighbors. It’s a relationship based on the public testimony of faith. This is something new, fresh, and invigorating, especially if the exercise of faith was reserved for a specific building on a special day of the week. Now the testimony of God’s transforming power is where people live. The church comes home.

The goal is to not only the conversion of individuals but the transformation of neighborhoods, cities, regions and countries. The possibility of transforming cities and countries is what happened in the Roman Empire when the early Christians ministered from house to house. One of the key reasons for this not happening in our generation is the continuance of separation between church and society. But as the cell church culture penetrates society and new disciples are made in the process, this transformation will be much closer to actually happening.

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Trasformando las ciudades con las células

por Mario Vega

El trabajo celular lleva la vida cristiana a otros ámbitos de la vida. Saca a Dios del edificio religioso para llevarlo al hogar, a la vida diaria. Cuando una célula se abre en un hogar, la familia es afectada ya que existe un elemento común que toma el espacio en la casa. Los vecinos que rodean esa casa saben muy bien que en ese hogar se desarrolla una reunión una vez por semana. Tal conocimiento coloca una responsabilidad sobre los anfitriones de vivir su fe de manera consecuente en su vecindario.

De esa manera, nuevas relaciones se establecen entre la familia cristiana y sus vecinos. Una nueva relación que se basa en el testimonio público de fe que hacen los cristianos al abrir cada semana las puertas de su casa para testificar de Jesús. Cosa muy diferente si el ejercicio de la fe se reservara solamente para un edificio especfico.

Esa misma vivencia de fe es la que hace que otras personas alcancen la conversión. As, la comunidad va siendo transformada de casa en casa. El gran ideal debe ser no solamente promover la conversión de individuos sino la transformación de vecindarios, ciudades, regiones y pases.

La posibilidad de transformar ciudades y pases es tan cierta como cierta fue la transformación del Imperio Romano que lograron los primeros cristianos. La única razón por la que no se pudieran tener resultados similares sera continuar con la tradición del divorcio entre iglesia y sociedad. Pero en la medida que la cultura celular pernee generaciones de cristianos, la transformación se verá mucho más cercana.

 

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