Early Christians and Houses

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by Mario Vega

The house played an important role in the early decades of Christianity. In the first century the house was the main place where people lived and worked. Today it is quite different since people only live in their homes. For this reason, it is difficult for us to imagine how central the home was back then since it as the main center of operations.

Back then, when people were converted, often the entire household believed in Jesus. On other occasions, Jesus told his followers that he would bring division between members of the same household–between those who followed him and those who refused to do so. The truth is that in one way or another, the houses were the line that constituted the difference between faith and unbelief.

From the beginning it was through the houses that the church engaged the world. The background of the house definitely influenced the theological reflection of the early Christians. To them, it was like following the model of Jesus who developed his ministry in houses. Therefore, it should not be surprising that after the resurrection of Jesus the Church gathered in the upper room of a house (many believe this was the same upper room where Jesus and the disciples celebrated their last Passover together). The disciples wanted to continue the tradition that Jesus had initiated.

From Jerusalem on, the expansion of the gospel happened from house to house, city to city and nation to nation. Thus, the gospel transformed individual households and eventually the entire world.

Today, the family is still the foundation of society. If Christians believe this is true, we have more reason to continue to sow the seed of the gospel from house to house.

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Los primeros cristianos y las casas.

La casa jugó un papel muy importante en las primeras décadas del cristianismo. La casa era en el siglo I tanto el principal lugar de producción como de consumo en la sociedad. Muy diferente al presente cuando la casa es solamente un lugar de consumo. De all que para nosotros sea difcil imaginar el gran impacto que en su momento produjo el hecho que el evangelio tomara como centro de operaciones a las casas.

El evangelio representó muchas veces la conversión de casas enteras. En otras ocasiones el Señor Jesús estableció el reto que seguirle a él, bajo algunas circunstancias, poda representar romper con la casa. Lo cierto es que, en un sentido u otro, las casas fueron la lnea que estableca la diferencia entre la fe o la incredulidad.

La primera forma de constituirse la iglesia y de relacionarse con el mundo fue a partir de las casas. Tal situación habra de condicionar la reflexión teológica de los primeros cristianos. Para ellos, era seguir el modelo de Jesús quien desarrolló su ministerio tomando como base las casas. Por ello, no debe extrañar que después de la resurrección de Jesús la iglesia volvió a reunirse, como se cree, en el mismo aposento alto donde se haba celebrado la pascua con su maestro. Era evidente que lo que deseaban era continuar la tradición iniciada por Jesús.

A partir de Jerusalén, la expansión del evangelio se produjo de casa en casa, de ciudad en ciudad y de nación en nación. As, el evangelio lo transformó todo por su capacidad para influir en la forma básica de organización social.

Hoy en da, con sus variantes, se dice que la familia es la base de la sociedad. Si los cristianos creemos que eso es cierto, mayor razón para que la iglesia continúe con su esfuerzo de sembrar la semilla del evangelio de casa en casa.

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