Reflecting the Family of God

daphne

by Daphne Kirk

As the family of God we must preserve and reflect His image as seen in the human family that He created and ordained on earth.  We can not dismantle earthly family and then say we are family.  By reflecting Him in His earthly family within the cell we preserve the heart of who He is.  When God created the family He wanted an expression of Himself. He wanted His image to be reproduced in unity and harmony. God Himself is community (Father, Son and Holy Spirit) relationally communing and flowing together. He wanted a reflection of Himself on earth and had Adam and Eve  not sinned their family would have been the community where God would have been at home.

When God set His people Israel in order, he placed each child within a family, each family within a tribe and each tribe within the nation. No generation was excluded, no child left out, no older person put aside.  Within each tribe were the components of family: they were community. God is bringing that same order back to His people.  The child within the family, the lonely in families, the family within the cell and the cell within the congregation. As we allow Him to recreate that image in the cell, as we receive by faith the gift of community among us we will experience healing and once again live in the environment He created for us to flourish in.

In this way the Father is preparing the bride for His Son. A bride that reflects His image, a people prepared. He created us perfectly, set us in families that would be a tangible expression of who He is. Families who together would be His bride. Families, individuals of every generation together  in community as the family of God taking the Light of the gospel into the darkest places and embracing the hurting till they find healing in the arms of His people as embraced  in the family of God.

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Daphne

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Reflejando la Familia de Dios.

Por Daphne Kirk.

Como familia de Dios, debemos preservar y reflejar Su imagen como se ve en la familia humana la cual Él creó y ordenó en la tierra. No podemos desmantelar la familia terrenal y luego decir que somos familia. Al reflejarlo a Él en Su familia terrenal dentro de la célula perseveramos el corazón de lo que es Él. Cuando Dios creó la familia, Él quera una expresión de s mismo. Él quera que su imagen fuera reproducida en la unidad y la armona. Dios mismo es la comunidad (Padre, Hijo y Espritu Santo) relacional en comunión y fluyendo juntos. Quera un reflejo de s mismo en la tierra y tubo a Adán y Eva y si no hubieran pecado, su familia habra sido la comunidad donde Dios habra estado en casa.

Cuando Dios estableció Su pueblo Israel en orden, Él colocó a cada niño dentro de una familia, cada familia dentro de una tribu y cada tribu dentro de una nación. Ninguna generación se excluyó, ningún niño se quedó fuera, ninguna persona mayor fue puesta a un lado. Dentro de cada tribu estaban los componentes de la familia: eran una comunidad. Dios está trayendo ese mismo orden de regreso a su pueblo. El niño en la familia, los que están solos en la familia, la familia dentro de la célula y la célula dentro de la congregación. Como le permitimos recrear esa imagen en la célula, cuando recibimos por la fe el don de comunidad entre nosotros experimentaremos la sanidad y volvemos a vivir en el ambiente que creó para nosotros para prosperar.

De esta manera el Padre está preparando la novia para su Hijo. Una novia que refleje su imagen, un pueblo preparado. Él nos creó a la perfección, nos puso en las familias que seran una expresión tangible de lo que Él es. Familias que juntos seran su novia. Las familias, los individuos de cada generación en comunidad como la familia de Dios, teniendo la luz del evangelio en los lugares más oscuros y abrazando a los heridos hasta encontrar sanidad en los brazos de su pueblo, ya aceptados en la familia de Dios.

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