When (not if) You Don’t Know What To Do

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by M. Scott Boren, The Center for Community and Mission, www.mscottboren.com,
Twitter@mscottboren

So you’ve been through training. You’ve read a couple of books on leading a group. Maybe you been mentored by an experienced leader. Now you are leading a group of your own. You know how to lead a good discussion, how to ask open ended questions, and how to make people feel welcomed. You know how to connect with people outside the meeting and even how to reach out to those who need Jesus.

But then something happens. Someone raises a question to which you don’t know how to answer. Someone confesses a sin that is a bit bigger than you expected. People quit coming to meetings. Or meetings just fall flat. You find yourself not know what to do next? Where do you turn? How do you respond?

First of all, recognize that you are not alone. Every time I come up against something I don’t know how to handle, loneliness sets in. I feel like I’m the only one in the world facing the issue I’m facing. And that feeling never helps. But when you realize that you are not alone, then there is freedom to admit that you don’t know what to do. And that’s a good place to be.

The second thing to do is pray. The best way to learn how to lead is to face unknown situations head on. Sometimes we think that the best way to lead better is to learn a new technique or to seek advice from someone else. However, I’ve found that I have to go to God first and let him teach me. I have to face my inadequacies head on and see what needs to change in me. This requires that we pray through the situation, as opposed to just praying for the situation. We pray all the way through what we need to learn until we learn it.

Seek counsel is a third thing to do. Wise counsel can come in many forms. Maybe it’s a book or an article. Talk with a leader or pastor who’s faced a similar issue.

A fourth option is to ask for help. I remember the first time I had a group member who confessed to a major sexual sin to me and a co-leader. We prayed for him. We affirmed him. We did all we could for him. But his need was bigger than what we could offer. We needed the help of other leaders. And because we did not do this quickly, we got bogged down in his problems. The fact that we did not know what to do weighed heavily on us. We needed the counsel of someone who had been down this path before.

Most of what we learn as leaders happens on-the-job and just-in-time. It would be nice if we could just download a huge set of information up front and then go and be a great leader. But that’s just not how it works. It reminds me of how I learned farming as a kid. I learned how to farm by farming with my Dad, my uncle and my grandfather. Any time I was given a task, I’d come up against something I did not know how to do. Sometimes I’d work at it and figure it out. Most the time I’d ask for advice or help.

When leading a cell group, we always will face new challenges where we realize that we don’t know what to do. There is no encyclopedia for group leaders that covers all situations. We are talking about leading people and every group is unique. As we face these things, we have an opportunity to trust in God in new ways. And we can grow in our ability to love others.

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Cuando usted no sabe qué hacer.

Por M. Scott Boren, el Centro Comunitario y Misión, www.mscottboren.com, Twitter @ mscottboren

As que ya has terminado tu entrenamiento. Usted ha ledo un par de libros sobre el liderazgo de grupo. Tal vez usted ha sido entrenado por un lder experimentado. Ahora tú estás dirigiendo tu propio grupo. Usted sabe cómo llevar una buena discusión, la forma de hacer preguntas abiertas y cómo hacer que la gente se sienta bienvenida. Usted sabe cómo conectar gente fuera de la reunión e incluso cómo llegar a aquellos que necesitan a Jesús.

Pero entonces sucede algo. Alguien plantea una pregunta a la que no sabes cómo responder. Alguien confiesa un pecado que es un poco más grande de lo que esperabas. La gente dejó de venir a las reuniones. O las reuniones sólo fracasaron. Te encuentras sin saber qué hacer luego. ¿Dónde acudir? ¿Cómo responder?

En primer lugar, reconozca que usted no está solo. Cada vez que vengo con algo que no sé cómo manejar, la soledad se fija adentro de m y me siento como si yo fuera la única persona en el mundo que tiene el problema que estoy enfrentando. Y ese sentimiento nunca ayuda. Pero cuando te das cuenta que no estás solo, entonces hay libertad de admitir que no sabes qué hacer. Y eso es un buen lugar para empezar.

La segunda cosa a hacer es orar. La mejor manera de aprender cómo liderar, es enfrentar situaciones desconocidas sucesivamente. A veces pensamos que la mejor manera de ser un mejor lder es aprender una nueva técnica o pedir consejo a alguien más. Sin embargo, me he dado cuenta que tengo que ir a Dios en primer lugar y dejar que él me enseñe. Tengo que enfrentarme a las insuficiencias de mi cabeza y ver qué es lo que tengo que cambiar en m. Esto requiere que oremos por la situación, en lugar de sólo orar por la situación. Oramos todo el camino a través de lo que tenemos que aprender hasta que lo aprendemos.

Buscar consejera es la tercera cosa a hacer. Sabio consejo puede venir en muchas formas. Tal vez sea un libro o un artculo. Hable con un lder o pastor que se ha enfrentado a un problema similar.

Una cuarta opción es pedir ayuda. Recuerdo la primera vez que tuve un miembro del grupo que me confesó un pecado sexual a m y al co-lder. Oramos por él. Lo afirmó. Hicimos todo lo que pudimos por él. Pero su necesidad era más grande de lo que podamos ofrecer. Necesitamos la ayuda de otros lderes. Y debido a que no lo hicimos rápidamente, nos enredamos en sus problemas. El hecho de que no sabamos qué hacer puso la carga fuertemente sobre nosotros. Necesitamos el consejo de alguien que haba estado en este camino antes.

La mayor parte de lo que aprendemos como lderes, pasa en el trabajo y en el tiempo correcto. Sera bueno si pudiéramos descargar un enorme conjunto de información por adelantado y luego ir a ser un gran lder. Pero no es como funciona. Este me recuerda cómo aprend de la agricultura como un niño. Aprend a cultivar, al cultivar con mi papá, mi to y mi abuelo. Cada vez que me daban una tarea, me encontraba con algo que no saba cómo hacer. A veces me gustara trabajar en ello y encontrar la manera de resolverlo. La mayor parte del tiempo me gustara pedir consejo o ayuda.

Cuando diriges un grupo celular, siempre vamos a afrontar nuevos retos en los que nos damos cuenta de que no sabemos qué hacer. No hay una enciclopedia para los lderes de grupo que cubra todas estas situaciones. Estamos hablando del liderazgo entre personas y cada grupo es único. Al enfrentar estas cosas, tenemos la oportunidad de confiar en Dios de nuevas maneras. Y podemos crecer en nuestra capacidad de amar a los demás.

Scott

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