Great Questions—Great Listening

scott

by M. Scott Boren, The Center for Community and Mission, www.mscottboren.com,
Twitter@mscottboren

Great questions make for great cell group meetings. They get people talking. They help people connect. And they open doors to the heart. Or at least they can. The key question about great questions is What makes a great question great?

I must admit that there have been times when I’ve asked mediocre questions, but they worked anyway. Then there are times when I have gone into meetings with the most well-crafted questions, shaped and honed to draw people into the truth of the Scriptures, but the response was flat. The key is not found so much in how well designed the questions are or how well I introduce the passage of on which we are focusing the lesson—although I do not suggest that they be ignored. In my experience the key is found in how well I listen.

Great questions are as great as my ability to listen, to pay attention to the people in the group. This requires leaders to listen on three levels:

1. What they are saying. When someone is talking, the leader must focus on that person. Eye contact is crucial. The person who is talking is the focus at that point. Seek to understand. Affirm what is being said. And clarify if something is unclear.

2. What is not being said. In every group meeting what is not being said is as important as what is said. Is someone unusually quiet? What is revealed by the body language of group members?

3. What the Spirit is saying. How is God leading in the group?

In order to listen like this, the leader must be prepared. Know the lesson. Practice how you will introduce it and how you will ask one or two of the first questions. Then reflect on the people in your group. Picture each one and consider how they might respond to the lesson. Imagine yourself focused on them, paying attention to their words and listening to their hearts. Finally, ask the Lord to speak to you and to others in the groups as you discuss the lesson.

Listening is crucial. But good listeners don’t just become good listeners because they want to. They prepare themselves for it and grow into it.

Scott

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Excelentes Preguntas- Excelentes Oyentes

Por M. Scott Boren, Centro Comunitario y Misionero, www.mscottboren.com , Twitter @ mscottboren

Excelentes preguntas hacen grandes reuniones en los grupos celulares. Hacen que la gente hable. Ayudan a las personas a conectarse. Y abren las puertas del corazón. O por lo menos pueden. La pregunta clave sobre excelentes preguntas es ¿Que hace una pregunta excelente?

Tengo que reconocer que han habido momentos en que he hecho preguntas mediocres, pero han funcionado. Y ha habido momentos en los que he ido a reuniones con preguntas bien elaboradas, en forma y perfeccionadas para atraer a la gente a la verdad de las Escrituras, pero la respuestas han sido muy secas. La clave no se encuentra tanto en que tan bien diseñadas son las preguntas o qué tan bien es introducido el pasaje en el que nos estamos centrando en la lección, aunque no sugiero que sean ignorados. En mi experiencia, la clave se encuentra en que tan bien escucho.

Excelentes preguntas son tan excelentes como mi capacidad de escuchar, prestar atención a las personas en el grupo. Esto requiere que los lderes escuchen en tres niveles:

1. Que están diciendo. Cuando alguien está hablando, el lder debe concentrarse en esa persona. El contacto visual es crucial. La persona que está hablando es el enfoque en ese momento. Tratar de entender. Afirmar lo que se dice. Y aclara si algo no está claro.

2. Que es lo que no se dice. En cada reunión de grupo que es lo que no se dice que es tan importante como lo que se dice. ¿Hay alguien usualmente callado? ¿Qué es lo que se revela en el lenguaje corporal de los miembros del grupo?

3. Que está diciendo el Espritu. ¿Cómo está Dios dirigiendo el grupo?

Para escuchar de esta manera, el lder debe estar preparado. Saber la lección. Practicar cómo va a introducirlo y cómo vas a hacer una o dos de las primeras preguntas. Luego, reflexiona en las personas en tu grupo. Imagnate a cada uno y considera cómo podran responder a la lección. Imagnate a ti mismo concentrado en ellos, prestando atención a sus palabras y escuchando su corazón. Por último, pide al Señor que hable a tu vida y a los demás en el grupo a medida que analizan la lección.

Escuchar es crucial. Pero los buenos oyentes no se hacen sólo buenos oyentes porque quieren. Ellos se preparan y crecen en escuchar.

Scott

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