Avoiding Pitfalls in Children’s Ministry

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by Ralph Neighbour

The greatest pitfall facing the Cell Church movement is our failure to form cells for children between the ages of 5 and 13. Our tendency is to develop home cells for young people and adults, relegating the children during cell meetings to baby sitters or viewing television.

George Barna states: "What you believe at age 13 is pretty much what you’re going to die believing." Research compiled by his Barna Group shows that children between the ages of 5 and 13 have a 32 percent probability of accepting Jesus Christ as their Savior. That likelihood drops to 4 percent for teenagers between the ages of 14 and 18, and ticks back up to 6 percent for adults older than 18.

I am an example. 79 years ago as a five-year old child, I accepted Jesus as my Lord sitting on my father’s lap. It has amazed me to meet Christian workers who think we do not need to focus on harvesting children.

A remnant when a traditional church transitions to a cell church is the retaining of children’s programs (Awana, for example). Programs are organizations, not an organism. An authentic ecclesia replaces programs with body life. It becomes the family of God, cherishing each child as a vital part of the community.

Children who become part of a cell with other children develop a bond that lasts for a lifetime. In our TOUCH FAMILY, formed in 2000, we blended children with parents in our home cells. When we gather for worship, these children treat each other as brothers and sisters. They have had years of sharing, praying, learning about their Bibles together and most of all they only know “church” in its cell/congregation format.

A cell church that does not blend its children into its home groups, ignoring them or causing them to be left out of the adult group, will produce unattached young adults who will not have cell life as a core value.

A memory I cherish from the 1990’s when Lorna Jenkins led our children’s cells attached to Faith Community Baptist Church is a cell group where a man in a wheel chair came for prayer. The adults prayed fervently for him, without any observable healing. The adults drifted into the kitchen for refreshments, leaving the man and an 8 year old girl behind. The child stared at the man and finally said, “Well, why don’t you get up and walk?” The Spirit of God fell on him at that moment and he rose up and walked into the kitchen. Astonished, the adults asked, “What happened?” “It was the little girl! She told me to walk.” When the adults queried the girl, she simply said, “Well, you all prayed for him. So I just told him to walk because he was healed.”

Childlike faith must be stimulated by mingling with all the aunties and uncles that compose a home group. Let’s include them, not isolate them!

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Ralph

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Evitar errores en el Ministerio Infantil

Por Ralph Neighbour

El mayor error que enfrenta el movimiento de la iglesia celular, es nuestra incapacidad para formar células de niños entre las edades de 5 y 13 años. Nuestra tendencia es desarrollar células para jóvenes y adultos, dando a cuidar a los niños a las niñeras o a ver la televisión durante la reunión celular.

George Barna dice: " Lo qué crees a los 13 años es probablemente con lo que vas a morir creyendo”. La investigación elaborada por el Grupo Barna muestra que los niños entre las edades de 5 y 13 tienen un 32 por ciento de probabilidad de aceptar a Jesucristo como su Salvador. Esa probabilidad se reduce a un 4% en los adolescentes entre las edades de 14 y 18, y sube hasta un 6% en los adultos mayores de 18 años.

Yo soy un ejemplo. Hace 79 años cuando tena cinco años de edad, acepté a Jesús como mi Señor sentado en las piernas de mi padre. Me ha sorprendido conocer obreros cristianos que piensan que no es necesario concentrarse en cosechar niños.

Un remanente cuando una iglesia tradicional hace la transición a una iglesia celular es la retención de los programas infantiles (Awana, por ejemplo). Los programas son organizaciones, no son organismos. Una auténtica iglesia reemplaza los programas con vida. Se convierte en la familia de Dios, estimando a cada niño como una parte vital de la comunidad.

Los niños que pasan a formar parte de una célula desarrollan un vnculo con otros niños que dura toda la vida. En nuestra familia TOUCH, formada en el año 2000, nosotros mezclamos niños con padres en nuestras células. Cuando nos reunimos para adorar, estos niños tratan los unos a los otros como hermanos y hermanas. Han tenido años de compartir, orar, aprender de la Biblia juntos y la mayora de todos ellos sólo conocen en su formato la “iglesia” como célula/congregación.

Una iglesia celular que no mezclan sus hijos en sus grupos habituales, el ignorarlos o dejarlos fuera del grupo de adultos, producirá jóvenes adultos desligados, que no tendrán una vida celular como un valor fundamental.

Un recuerdo que conservo de la década de los 90, cuando Lorna Jenkins dejo a las células infantiles conectarse a la Iglesia Bautista Faith Community como grupo de células, donde un hombre en silla de ruedas llegó por oración. Los adultos oraron fervientemente por él, sin ningún tipo de sanidad observable. Los adultos fueron a la cocina a tomar un refrigerio, dejando al hombre con una niña de 8 años. La niña miró al hombre y, finalmente, le dijo: "Bueno, ¿Por qué no te levantas y caminas?" El Espritu santo descendió sobre él en ese momento y él se levantó y se dirigió a la cocina. Asombrados, los adultos preguntaron: "¿Qué pasó?" "¡Fue la niña!” Ella me dijo que caminara. "Cuando los adultos consultan a la niña, ella simplemente dijo:" Bueno, todos ustedes oraron por él, as que sólo le dije que camine porque haba sido sanado".

La fe de un niño debe ser estimulada al mezclarse con todas las tas y tos que componen un grupo hogareño. Vamos a incluirlos, no aislarlos.

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Ralph

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