Liderazgo Eclesial–Desarrollando Ministros Desde la Estructura

Liderazgo Pastoral

por Joel Comiskey, capitulo 7 de Fundamentos Biblicos

2013

Cuando pensamos en el liderazgo de la iglesia, generalmente proyectamos nuestra experiencia actual en los pasajes de las Escrituras sobre el liderazgo. Por ejemplo, Pedro exhorta a los ancianos a cuidar como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, a no ser tiranos con los que están a su cuidado, sino a hacerlo con humildad y con temor de Dios, sabiendo que cuando aparezca el Pastor supremo, recibirán la inmarcesible corona de gloria aquellos que lo hayan hecho fielmente (1 Pedro 5:1-11).

Alguien que lea este pasaje desde un trasfondo Bautista podría imaginarse que Pedro tenía en mente una política bautista y podría olvidarse fácilmente con quién estaba hablando Pedro y cuáles eran los roles de liderazgo que realmente existían en el siglo primero. Los presbiterianos, por otra parte, tienen otra perspectiva de la autoridad que tiene un anciano y probablemente estudiarían 1 Pedro 5 mientras usan sus anteojos de lectura del siglo veintiuno.

En otras palabras, todos tenemos la tendencia de interponer automáticamente nuestras propias experiencias en la Biblia, en lugar de comenzar con los principios del primer siglo y aplicar esos principios al siglo veintiuno.

Pero, ¿qué sucedería si comenzáramos con la cosmovisión del primer siglo y nos moviéramos avanzando en el tiempo hasta nuestras circunstancias actuales? ¿Qué pasaría si dejáramos que los patrones que existían antes criticaran y moldearan lo que hacemos hoy en día? Si estamos dispuestos a hacer esto, la narrativa bíblica instruirá y criticará nuestros propios modelos de liderazgo.

Así que, ¿cómo emergió el liderazgo en la iglesia primitiva? ¿Cuáles fueron las características claves que buscaron Pablo y los demás escritores del Nuevo Testamento?

Supervisión Apostólica

Jesús entrenó a los primeros líderes de la iglesia—a sus propios discípulos. En Hechos 6:2, las Escrituras narran: “Así que los doce reunieron a toda la comunidad de discípulos y les dijeron: ‘No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas.’”

Pedro mantenía una posición de preeminencia entre los doce (Hechos 1-12; Gálatas 1:18).

No sólo era Pedro el líder de la iglesia en la casa del aposento alto, sino que también dirigía la iglesia de Jerusalén. Pedro probablemente dirigía el equipo de apóstoles en Hechos 6, cuando los doce le pidieron a la multitud que encontraran a siete líderes. No obstante, ya no escuchamos sobre Pedro después del primer concilio en Jerusalén (Hechos 15). Lo más probable es que haya tenido que dejar el equipo de liderazgo en Jerusalén debido a la persecución.[137]

Después que desaparece Pedro, el manto de liderazgo pasó a Santiago, el hermano del Señor. Santiago emergió para ser el anciano principal de la iglesia de Jerusalén, tal como lo podemos ver en el concilio de Jerusalén en Hechos 15:13, donde él asume autoridad y da su pronunciamiento final a la pregunta sobre la gracia versus seguir la ley.[138]

A pesar que Pablo no se encontraba entre los doce, Jesús ciertamente se le apareció de manera personal y le dio una comisión apostólica (1 de Corintios15:1-11; Hechos 9:1-19). El ministerio apostólico de Pablo se enfocaba principalmente en el mundo gentil mientras que el de Pedro y Santiago se enfocaba en el de los judíos convertidos (Gálatas 2:7-8). Pablo plantó iglesias en las casas por todo el mundo romano, y desarrollo liderazgos en medio de sus convertidos, y luego fue mentor de los nuevos líderes mientras el cristianismo continuaba expandiéndose. Por ejemplo, después de plantar iglesias por todo el imperio, Pablo le dice a su equipo: “Volvamos a visitar a los creyentes en todas las ciudades en donde hemos anunciado la palabra del Señor, y veamos cómo están… y viajó por Siria y Cilicia, consolidando a las Iglesias” (Hechos 15:36, 41).

Debido al crecimiento de la iglesia primitiva, la necesidad por liderazgos se expandió rápidamente. Una de las primeras veces en que hubo escasez de liderazgos ocurrió en Hechos 6, donde vemos a las viudas de los judíos griegos desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. Los apóstoles les pidieron a los discípulos que escogieran a líderes entre ellos. Lo más probable es que los discípulos eligieron a siete líderes entre lo que tenían capacidad de liderazgo ya comprobado en la estructura de la iglesia en la casa.[139]

Los primeros apóstoles proporcionaron el liderazgo mundial pero dependían de los líderes de las iglesias en las casas para pastorear y cuidar el resto de la iglesia del Señor. Los autores de Home Groups and House Churches (Grupos de Hogar e Iglesias en las Casas), escriben:

En el periodo apostólico, eran los apóstoles quienes daban la guianza general a la vida de las iglesias en las casas; los primeros once bajo el liderazgo de Santiago en Judea y Pablo con los gentiles, y Pedro moviéndose en los dos ámbitos. Había cierta autoridad que emanaba de sus ministerios. De otra manera, el liderazgo en las iglesias se centraba en el anfitrión y/o el líder. Existía una variedad de roles de liderazgo y de funciones en las diversas congregaciones en las casas: obispos (supervisaban), pastores, ancianos, profetas, maestros, y diáconos. Pudo haber habido alguna distinción entre las funciones del obispo, de los ancianos y de los diáconos pero estos roles no habían sido formalizados de una manera definitiva en la era del Nuevo Testamento.[140]

Incubando Líderes en la Estructura de la Iglesia en la Casa

Las primeras iglesias en las casa eran las incubadoras para el liderazgo. A menudo la persona que habría su casa asumía el rol de liderazgo. William Lane llega a la siguiente conclusión:

El anfitrión que poseía los recursos y la iniciativa para invitar a la iglesia a su casa asumía la mayor responsabilidad de liderazgo que derivaba del patrocinio ofrecido. Estas incluían importantes tareas administrativas, tales como el suministro de las comidas de la comunidad, la extensión de la hospitalidad a los misioneros que viajaban y a otros cristianos, la representación de la comunidad fuera del ámbito doméstico, además de la supervisión pastoral y la gobernanza. . . quienes actuaban como patrones, en cierto sentido también estaban involucrados en el gobierno de la comunidad.[141]

Muchos se admiran de la rapidez con la que Pablo desarrolló el liderazgo en la iglesia primitiva. En las iglesias que plantaba Pablo no vemos estructuras formales de liderazgo. ¿Por qué? Porque Pablo utilizó la estructura del oikos para desarrollar el liderazgo de manera natural. Gehring escribe: “Para la congregación que se reunía en una casa, la estructura de liderazgo ya se encontraba en su lugar desde un principio, esta había sido construida anticipadamente dentro de la estructura social del oikos.”[142]

No leemos acerca de una instalación oficial de líderes de iglesia porque en realidad no era necesario ya que los mismos dueños de las casas abrían sus hogares. Los líderes emergieron desde dentro del entorno de las iglesias en las casas. Por supuesto, estos líderes tenían que ser aceptados por los miembros de la iglesia en la casa y por Pablo.[143] Giles escribe:

Un ejemplo de cómo podía empezar una iglesia en una casa tal como esas, se ve en Hechos 17:1-9, donde leemos sobre los primeros cristianos en Tesalónica quienes encontraron en la casa de Jasón un centro para sus reuniones. El “jefe” de tal casa, naturalmente sería reconocido por tener la supervisión de la nueva iglesia. Su posición social le daría preeminencia en el grupo; su cercanía con el apóstol que fundó la iglesia y buscó su ayuda, le añadiría a su posición. Y mientras pasaba el tiempo, el hecho que él era el primero(o uno de los primeros) convertidos mejoraría aún más su posición en el grupo.[144]

A menudo los dueños de estos hogares tenían construido su oikos[145] y el evangelio penetraba en toda la casa. El liderazgo natural produjo crecimiento rápido y reproducción. He notado esta misma dinámica en la mayoría de iglesias celulares en crecimiento alrededor del mundo. Los líderes son desarrollados naturalmente desde dentro de la estructura celular y finalmente se convierten en líderes debido a su fidelidad y a los frutos que producen en el ministerio.

Aquellos líderes que surgieron de las casas recibieron ese título después. En 1 Tesalonicenses 5:12-13, Pablo dice: “Hermanos, les pedimos que sean considerados con los que trabajan arduamente entre ustedes, y los guían y amonestan en el Señor. Ténganlos en alta estima, y ámenlos por el trabajo que hacen.” Pablo, acá está hablando de líderes de iglesias en las casas, pero él no consideró que valía la pena mencionar sus títulos exactos. En otras palabras ellos se desarrollaban orgánicamente dentro de la estructura de la iglesia en la casa.[146]

Harry Maier argumenta persuasivamente que debemos fijarnos en la familia, en el entorno social en el que las iglesias se reunían para derivar de allí los orígenes de las estructuras de liderazgo.[147] Por supuesto, muchos otros surgieron como líderes de iglesias en las casas al lado de los dueños de los hogares, pero es importante saber que a menudo los anfitriones se duplicaban como líderes de las iglesias en las casas.

En 1 Corintios 16:15-16, Pablo dice: “Bien saben que los de la familia de Estéfanas fueron los primeros convertidos de Acaya, y que se han dedicado a servir a los creyentes. Les recomiendo, hermanos, que se pongan a disposición de aquéllos y de todo el que colabore en este arduo trabajo.” Pablo desafió a los Corintios a someterse a Estéfanas y a aquellos que trabajan duramente para la iglesia. Estéfanas puso su casa a disposición de los creyentes y proveía cuidado al grupo. Arthur G. Patzia escribe:

Recientemente, algunos estudiosos han conectado el liderazgo local y congregacional con la cabeza de la familia donde la iglesia se reunía. Tal podría ser el caso con Estéfanas así como con Priscila y Aquila (Romanos 16:3-5; 1 Corintios 16:19) y Filemón y Apia (Filemón 1-2).[148]

Los escritores de Home Cell Groups and House Churches (Grupos Celulares en los hogares e Iglesias en las Casas) dicen lo siguiente:

Lo que parece claro en el Nuevo Testamento es que a la par de los mismos apóstoles, los líderes de las iglesias en las casas eran lo más importante en términos de la vida en curso que llevaba la iglesia. Dado que no existía una verdadera distinción entre el clero y los laicos en el Nuevo Testamento y ya que todos los líderes tenían otras vocaciones, es difícil distinguir los “tipos de ministerios” (Priscila y Aquila) y los “tipos laicos” (Filemón y Ninfa). No hay duda que algunos de los líderes de la iglesia en la casa eran obispos y ancianos, pero no todos aparecen como tal.[149]

En el Nuevo Testamento, no encontramos una prescripción exacta de gobierno de la iglesia porque el liderazgo se desarrolló natural y espontáneamente. Gehring dice: “En ningún lugar del Nuevo Testamento encontramos una imagen que se asemeje de manera cercana a ninguno de los sistemas completamente desarrollados de hoy en día. Es probable que en esos días el gobierno de la iglesia no haya sido altamente desarrollado, ciertamente, las congregaciones locales eran más bien grupos distantes a los temas sociales y legales.”[150] Gilbert Bilezikian escribe:

No importando cuáles hayan sido las estructuras de liderazgo que existieron en las primeras iglesias, estas fueron no conspicuas, discretas, no se hacían notar, y eran flexibles. Pareciera que habían adaptado sus actividades y su visibilidad a las circunstancias y necesidades locales. Es clara la preocupación por no adelantarse a tener una iniciativa congregacional o a involucrarse. El liderazgo de las iglesias del Nuevo Testamento parece que se mantenía al margen, listo para intervenir sólo en situaciones de necesidad. Ellos son servidores invisibles, cuyo rol es equipar al cuerpo.[151]

Esas primeras reuniones en las casas animaron a todos a participar. Mientras el Espíritu de Dios ministraba a través de cada miembro y cada uno servía uno al otro, Dios desarrollaba a algunos para servir en el rol del liderazgo.

La percepción de Pablo del liderazgo cristiano vino de su comprensión sobre la naturaleza de la iglesia. El veía a la iglesia como al cuerpo de Cristo y todos los roles de la iglesia bajo la autoridad de Cristo, la cabeza de la iglesia.[152] Todos necesitaban mostrarle lealtad a la cabeza, mientras se amaban y se servían fielmente unos a otros.

El Sacerdocio de Todos los Creyentes Operando a través de los Dones del Espíritu

El Espíritu Santo desarrolló y guió al liderazgo de la iglesia primitiva. El ministerio de la iglesia era fluido y dinámico. A los miembros se les animaba a poner en práctica sus dones espirituales, para el bien común de todo el cuerpo, y los líderes operaban como hombres y mujeres con talentos (Romanos 12:6-8; 1 Corintios 12:8-10, 27-28).

El sacerdocio de todos los creyentes era la norma en la iglesia primitiva, y por esta razón la iglesia primitiva se expandía rápidamente. Gilbert Bilezikian escribe:

En pocas décadas el movimiento de la iglesia primitiva se expandió como un gran incendio en el mundo antiguo. Uno de los secretos para esta rápida expansión fue el total involucramiento laico en los ministerios de las iglesias locales… El libro de los Hechos y la mayoría de las cartas del Nuevo Testamento están impregnados con la euforia y la vitalidad de las iglesias donde todos se encontraban involucrados en la vida del cuerpo y del ministerio. Por lo tanto, bajo circunstancias normales el apóstol Pablo estaba más interesado en animar a los cristianos a que se ministraran juntos y unos a otros, que en establecer órdenes de jerarquía para su gobierno.[153]

La dependencia en el Espíritu a través de los dones del Espíritu le dio forma a la dirección que tomó la iglesia primitiva. Los dones espirituales mencionados en 1 de Corintios 12-14, Romanos 12:3-8, Efesios 4:7-12, y 1 de Pedro 4:8-11 fueron escritos para aquellos que participaban en las iglesias de las casas. Porque Dios le dio dones a cada individuo dentro de la comunidad, el enfoque era fuertemente igualitario. Todos participaban en construir el Cuerpo de Cristo.[154]

Pablo esperaba que el liderazgo de la iglesia se desarrollara de acuerdo a los dones espirituales, y que al final el Espíritu Santo estableciera a cada miembro dentro del cuerpo de acuerdo a Su voluntad y propósito (1 Corintios 12:11). La iglesia primitiva creía que el Espíritu era para todos los creyentes y que estaba trabajando activamente a través de cada miembro. (Romanos 12:11; 1 Corintios 2:4, 12:7; 12-13; Gálatas 3:5; 5:18, 22; 1 Tesalonicenses 5:19-21).[155]

Dios, sí le dio dones a ciertos individuos para que guiaran a su iglesia tal como lo podemos ver en Efesios 4:7-12. Muchos han llamado a esto el ministerio quíntuple, aunque probablemente sea más apropiado llamarle el ministerio cuádruple, dado que el ministerio de pastor-maestro es considerado frecuentemente como un mismo rol. Entre los líderes que tenían dones se incluían a:

  • Apóstoles: Los Doce (Lucas 6:13-16), además Matías (Hechos 1:24-26), Pablo (Gálatas 1:1), Bernabé (Hechos 14:14), Andrónico y Junías (Romanos 16:7)
  • Profetas: La compañía de Jerusalén (Hechos 11:27-28), Ágabo (Hechos 21:10-11), Judas y Silas (Hechos 15:32) y las hijas de Felipe (Hechos 21:9)
  • Evangelistas: Las hijas de Felipe (Hechos 21:9)
  • Pastores-Maestros (1 Timoteo 3:1-3, 5:17; Tito 1:5, 7, 9)

Los líderes llenos de dones mencionados en Efesios estaban equipados específicamente para preparar al cuerpo de Cristo para ministrar de una manera más efectiva. En otras palabras, Dios equipó a estos hombres y a estas mujeres para movilizar a la iglesia para el servicio.[156]

El punto principal de Efesios es equipar a los santos para el ministerio. El propósito específico de los hombres y mujeres llenos de dones es equipar al cuerpo de Cristo para el crecimiento y la expansión. El enfoque no se encuentra sobre la persona con sus dones, sino en su ministerio para equipar al cuerpo de Cristo, para que el cuerpo de Cristo sea edificado y movilizado para el servicio. Cualquiera que sea el don que Dios le dé a una persona en particular, el rol principal de esta persona es equipar al pueblo de Dios, para que él o ella posteriormente puedan ministrar de manera más efectiva.

Pablo también menciona otros veinte dones (no sólo cuatro o cinco) y desea que sus lectores sepan que cada miembro de la iglesia en la casa necesitaba ministrar de acuerdo al don que le había sido impartido (1 Corintios 12-14; Romanos 12; Efesios 4:11-12; 1 Pedro 4:8-11). Y ya sea reconocido formalmente o no, cada miembro tenía una parte importante que desempeñar dentro del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-26). Los dones espirituales debían edificar el cuerpo de Cristo en unidad y en madurez.

Las Mujeres en el Liderazgo de la Iglesia

El Nuevo Testamento muestra a las mujeres como participantes activas en la iglesia. Pedro les recordó a los oyentes en el día de Pentecostés:

Éstos no están borrachos, como suponen ustedes. ¡Apenas son las nueve de la mañana! En realidad lo que pasa es lo que anunció el profeta Joel: “Sucederá que en los últimos días dice Dios, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán visiones los jóvenes y sueños los ancianos. En esos días derramaré mi Espíritu aun sobre mis siervos y mis siervas,y profetizarán (Hechos 2:15-18).

Tus hijos y tus hijas profetizarán y soñarán sueños. Pablo dice algo similar en Gálatas 3:28, “Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.” Hablando sobre este texto, Gordon Fee escribe:

En efecto, sobre la base de este texto y el lugar que ocupa en el argumento de Gálatas—donde las distinciones sociales entre las personas en relación con Dios han sido superadas por Cristo y el Espíritu— uno debe argumentar que la nueva creación ha llegado en un momento en que los dones del Espíritu (El Espíritu que es el responsable de acompañar en el nuevo orden) deben preceder los roles y las estructuras, los cuales están en un remanente del antiguo orden que está pasando.[157]

Esta nueva era o nueva creación está enfocada en el carisma del Espíritu trabajando a través de ambos, tanto en hombres como en mujeres. Los dones del Espíritu no distinguen el género ni el rol. En Romanos 12:6, donde Pablo habla acerca de los dones del liderazgo, cuando dice “alguien” no se refiere a un género en específico. El liderazgo fue dado para ambos, tanto para hombres como para mujeres.

Pablo y los otros escritores del Nuevo Testamento demuestran el importante rol que jugaban las mujeres en la iglesia del Nuevo Testamento. Aproximadamente un cuarto de los trabajadores de Pablo eran mujeres. Si se añade a Ninfas, mencionada en Colosenses, y a Lidia, en los Hechos, existe un total de doce mujeres que Pablo menciona visiblemente: Evodia, Julia, Junías, Lidia, María, Ninfas, Pérsida, Febe, Priscila, Síntique, Trifena, y Trifosa.[158]

Siete de ellas eran instrumentos claves en el movimiento de la iglesia en la casa de Roma: Priscila, (Romanos 16:3), María (Romanos 16:6), Junías (Romanos 16:7), Trifena, Trifosa, Pérsida (Romanos 16:12) y Julia (Romanos 16:15). Arthur Patzia, escribe:

“La impresión en general desde la perspectiva de Lucas y de Pablo es que las mujeres jugaban un importante rol en la vida, ministerio, y liderazgo de la iglesia primitiva.”[159] Pablo trataba a las mujeres con la misma dignidad y valoraba su contribución al ministerio del evangelio. Pablo quería romper las barreras que existían entre los grupos étnicos y las clases debido al género. Su deseo era ver que la iglesia implementara la unidad entre los hombres y las mujeres.[160]

Tal como fue mencionado anteriormente, varias mujeres eran lideresas y anfitrionas de la iglesia en la casa. María la madre de Juan Marcos parece haber sido lideresa de uno de los primeros grupos cristianos, su casa era utilizada para reuniones de la iglesia (Hechos 12:12); La casa de Lidia servía como el lugar de reunión para los primeros creyentes en Filipos (Hechos 16:12-15, 40); en Tesalónica (Hechos 17:4) varias “mujeres que lideraban” respondieron al evangelio; así como lo hicieran otras mujeres griegas en Berea (Hechos 17:12).

El hecho de que Ninfas fuera la anfitriona de una de las iglesias en las casas, muestra que a las mujeres se les permite posiciones de autoridad y liderazgo. Ninfas debió haber sido una persona de posición social y de riqueza, quien tenía una casa grande. Ella era probablemente una viuda que poseía tierras o manejaba un negocio y era la “cabeza” de una familia extensiva que incluía relaciones de sangre, empleados y esclavos.[161]

Pablo habla respecto a Febe, “Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas. Les pido que la reciban dignamente en el Señor, como conviene hacerlo entre hermanos en la fe; préstenle toda la ayuda que necesite, porque ella ha ayudado a muchas personas, entre las que me cuento yo.” (Romanos 16:1-2) Febe puso a disposición de la congregación su casa como un lugar de reunión, sirviendo como una anfitriona. Ella probablemente tomó sobre sí las responsabilidades del padre ausente. Puede ser que Febe haya tenido un ministerio de enseñar en la iglesia en la casa de Cencreas, y le entregó la carta a los Romanos pero también se las leyó y se las explicó a las iglesias en la casa de Roma.[162] Osiek, MacDonald, y Tulloch han estudiado sobre la posición de la mujer en las primeras iglesias en las casas y llegan a la siguiente conclusión:

Poner un pie en una iglesia en una casa cristiana era ponerlo sobre el mundo de una mujer. Esto era algo cierto aunque el líder de la asamblea fuera un hombre. De allí, que puede ser establecido que las mujeres, probablemente la mayoría viudas quienes tenían una administración autónoma de sus propias casas, eran anfitrionas de las iglesias en las casas del movimiento cristiano del principio.[163]

En la iglesia primitiva, las mujeres eran activas evangelistas, colegas, jefas, e incluso apóstoles. Es prácticamente cierto que Pablo se refería a la mujer Junías como a un apóstol en Romanos 16:7. Algunas Biblias traducen este pasaje como refiriéndose al apóstol masculino “Junías.”

Sin embargo, Eldon Jay Epp, es un notable erudito del Nuevo Testamento quien recientemente realizó el estudio definitivo de Romanos 16:7 en su libro Junia:

The First Woman Apostle (Junías: la Primera Mujer Apóstol). Él muestra que (a) existen más de 250 inscripciones del primer siglo sólo en Roma con el nombre femenino de “Junías,” (b) no existe evidencia alguna en la literatura griega o romana de ese tiempo sobre el nombre masculino “Junías,” (c) no existe ninguna evidencia que el conocido nombre “Junianus” fuera el diminutivo de “Junías” o de ningún otro sobrenombre, (d) la construcción de la redacción griega en este versículo no debe ser traducida como “conocidos entre los apóstoles,” y (e) prácticamente todos los eruditos bíblicos y los teólogos hasta el año 1300 DC reconocían que “Junías” era ciertamente un nombre femenino.

Consecuentemente después de hacer una exégesis cuidadosa del pasaje, Linda Belleville escribe: “Así la lectura de esta referencia a Junías nos da un ejemplo de una mujer no sólo funcionando como un ‘apóstol’ en la iglesia del Nuevo Testamento sino siendo altamente estimada como tal por Pablo y sus colegas apostólicos.”[164]

Lucas hace referencia al ministerio profético de las hijas de Felipe (Hechos 21:8-9). Pablo y Juan también reconocieron la existencia de mujeres profetas en la iglesia primitiva.[165] Las mujeres oraban y profetizaban en público (1 Corintios 11:5). Pablo sugiere que un profeta, al igual que un apóstol eran designaciones para un rol oficial (1 Corintios 12:28-29).

Priscila y su esposo Aquila se convirtieron en líderes importantes de la iglesia en diferentes lugares (Hechos 18:18, 26; Romanos 16:3; 1 Corintios 16:19; 2 Timoteo 4:19). En 1 Corintios 16, Pablo habla de Aquila y de Priscila quienes juntos tenían una reunión congregacional en su casa.

Priscila es un buen ejemplo de una mujer maestra. Cuatro veces, Pablo y Lucas mencionan antes a Priscila que a su esposo Aquila (Hechos 18:18, 26; Romanos 16:3; 2 Timoteo 4:19). El rol de Priscila como maestra emerge cuando Apolo visita Éfeso. Las Escrituras dicen: “Al oírlo [a Apolos] Priscila y Aquila, lo tomaron a su cargo y le explicaron con mayor precisión el camino de Dios (Hechos 18:24-26). El relato muestra su rol como maestra, y a ella se le menciona antes que a su esposo en relación a la instrucción de Apolos. Apolos era “muy versado en las Escrituras” (Hechos 18:24), por lo que el hecho que ellos le explicaran “con mayor precisión el camino de Dios” significa que debieron tener la pericia para ganar su aceptación. Michael Green dice:

El Nuevo Testamento nos habla de mujeres trabajando en el evangelismo, actuando como anfitrionas en la iglesia en sus casas, profetizando y hablando en lenguas, y actuando como diaconisas. Esta prominencia en las mujeres continuó, tal como lo hemos visto, hasta el segundo siglo. Algunas veces era ejercitado a través de hablar en público, algunas veces a través del martirio.[166]

Algunos han utilizado 1 Timoteo 3:1 para prohibir que las mujeres trabajen en el ministerio, debido a algunas traducciones como la de la NASB (New American Standard Bible), la cual se lee así: “Es una declaración confiable: si algún hombre aspira al cargo de supervisor, es un buen trabajo el que desea hacer”. El problema en el griego, es que la palabra hombre en inglés no aparece. En el griego la palabra es tis, un pronombre indefinido. Las formas masculinas y femeninas de este pronombre son idénticas, e indistinguibles en cuanto al género aparte del contexto. (La traducción de la NVI es mejor, “si alguno”). Ya hemos visto que la iglesia primitiva era fluida y fluía naturalmente a partir de la estructura de la iglesia en la casa.

A pesar que el Nuevo Testamento no designa directamente a una mujer en específico como anciana u obispo, sí encontramos a mujeres actuando en ese tipo de liderazgo normalmente asociado con estos cargos. Las mujeres ejercitaban la autoridad de los profetas, maestros, y de colegas apostólicos. Stanley J. Grenz y Denise Muir Kjesbo escriben:

Pablo fácilmente se refirió a mujeres, así como a hombres, como sus colegas. Él nunca advirtió a sus destinatarios a ver sólo a los hombres como poseedores de autoridad o como dignos de honor. Por el contrario, sus lectores debían “ponerse a disposición… de todo el que colabore en este arduo trabajo” (1 Corintios 16:16).[167]

El Nuevo Testamento pinta un panorama más claro del rol de las mujeres dentro del ministerio en la iglesia primitiva. Va más allá del alcance de este libro el proporcionar un estudio a profundidad de los tres pasajes controversiales acerca de las mujeres en el ministerio: 1 Corintios 11-14, 1 Timoteo 2: 8-15, y 1 Timoteo 3. Sin embargo, yo sí escribo en detalle acerca de estos pasajes en otra parte.[168]

Roles de Liderazgo

¿Qué del cargo de Obispo, pastor, y anciano? En la iglesia de hoy estos cargos se han formalizado y oficializado. En el Nuevo Testamento no había una jerarquía de obispo-pastor-anciano, de hecho estos eran términos intercambiables para el mismo rol. Un “obispo/supervisor” (Griego= episkopos) también era llamado un “pastor” (Griego= un poimen) y un “anciano/presbítero” (Griego= presbuteros), dado que los tres términos en griego se refieren al mismo grupo de personas en los Hechos 20:17, 28 y en 1 Pedro 5:1-5.

Por lo tanto, parece que en la iglesia primitiva, aquellos que asumían estos títulos eran líderes de las iglesias en las casas u obispos de varias iglesias en las casas. Gehring, escribiendo acerca de estos roles dice lo siguiente:

Todo parece indicar que ellos eran obispos de las iglesias que se reunían en sus hogares, bastante parecido a Estéfanas en Corinto; en otras palabras, ellos eran líderes de iglesias en las casas individuales. Juntos como un grupo tales obispos pudieron haber formado un equipo de liderazgo o un consejo para toda la iglesia local en esa ciudad.[169]

Arthur G. Patzia escribe: “A partir de la sobresaliente evidencia es posible concluir que al tiempo en que fueron escritos los pastorales, los obispos eran supervisores de iglesias en las casas locales, y eran asistidos por un grupo de individuos identificados como diáconos.”[170]

1 de Timoteo 3:1-3 y Tito 1:5-6 describen a un supervisor como a un líder hospitalario de una casa, con sus asuntos domésticos en orden. Cuando Pablo dice que el obispo o supervisor debe tener una buena reputación frente a los que se encuentran fuera (1 Timoteo 3:7), lo más probable es que él está pensando en un líder de una iglesia en una casa que se tenía en alta estima en la sociedad local. Si el líder tenía una mala reputación en la ciudad, esto detendría el alcance evangelístico.[171] En las Epístolas Pastorales, vemos a líderes que debían ser un ejemplo de piedad, de una casa bien ordenada frente a una sociedad pagana (1 Timoteo 2:4; 3:15; Tito 3:8).

Equipos de Líderes

La regla en la iglesia primitiva era tener un equipo de líderes que supervisara las iglesias en las casas. Pablo, por ejemplo, les dijo a los líderes de la iglesia de Éfeso que el Espíritu Santo los había hecho “obispos” del rebaño (Hechos 20:28). Cuando escribía a la iglesia en Filipos, Pablo saludaba a la congregación, y separadamente, a los “obispos” (Filipenses 1:1). Cuando él le escribió a Tito, dirigió el nombramiento de los ancianos, a quienes también identificaba con las funciones de “obispos” (Tito 1:5-7). Ya sean designados como un “cuerpo de ancianos” (1 Timoteo 4:14) o simplemente como “ancianos”, esta forma de liderazgo siempre era ejercida por un grupo de personas en vez de por un solo individuo. (Hechos 20:17; 1 Timoteo 5:17; Tito 1:5; Santiago 5:14; 1 Pedro 5:1-4) Michael Green habla acerca del liderazgo de la iglesia primitiva:

El liderazgo siempre era plural: la palabra ‘presbítero’ de donde derivamos la palabra ‘sacerdote’ es usada regularmente en plural cuando se describe el ministerio cristiano en el Nuevo Testamento. Ellos eran un equipo de liderazgo, que se apoyaban y animaban unos a otros, y sin duda compensando las deficiencias de los demás. Este equipo de liderazgo es muy evidente en los viajes misioneros del Nuevo Testamento, y Hechos 13:1 es particularmente interesante. No sólo indica un liderazgo plural en Antioquía, que consistía de cinco miembros, sino de diversos tipos de liderazgo: algunos eran ‘profetas’ dependiendo de los dones carismáticos, mientras que otros eran maestros que dependían del estudio de las Escrituras.[172]

Incluso los primeros apóstoles operaban como un equipo. Mientras guiaban la iglesia de Jerusalén, compartían el liderazgo de la congregación con un grupo de ancianos (Hechos 15:4, 6, 22), quienes permanecieron mucho después de que los apóstoles ya no estuvieran (Hechos 21:18).

Los escritores del Nuevo Testamento evitan la idea de uno, de un solo líder. La regla general para las primeras iglesias era tener un equipo de pastores en vez de sólo uno. Además de los obispos y/o ancianos, dos iglesias son mencionadas por tener diáconos (Filipenses 1:1; 1 Timoteo 3: 8,12). No importando cuáles hayan sido sus funciones, sus servicios también eran provistos sobre la base de un liderazgo compartido ya que ellos siempre son mencionados en plural.

Los autores de Home Cell Groups and House Churches (Grupos Celulares de Hogares e Iglesias en las Casas) escriben: “Parecería haber habido una pluralidad de líderes en cada congregación—ciertamente en cada comunidad de iglesias en las casas en una determinada ciudad. Por otra parte, estos títulos de liderazgo a menudo parecían intercambiables entre los mismos líderes siendo designados por más de un título.”[173]

Flexible y Reproducible

Nosotros no vemos una estructura jerárquica formal en el Nuevo Testamento como la vemos hoy en día. Los dones del Espíritu fluían entre los miembros de la iglesia en la casa, y los capacitadores que estaban llenos de dones desarrollaban a los santos para continuar con el crecimiento de casa-en-casa.

Ambos, tanto el hombre como la mujer participaban, y los escritores del Nuevo Testamento utilizaban parcamente títulos de liderazgo. Los Ancianos y los diáconos surgieron de la estructura de la iglesia en la casa local.

Equipos de líderes ministrando juntos eran simplemente el resultado del propio ministerio de Cristo, donde Él no sólo desarrolló su propio equipo, sino también mandó a los discípulos en parejas. Y así como se unieron los líderes, las iglesias en las casas no eran entidades independientes, sino más bien entidades conectadas a una red mayor.

Nota:

[137]Gehring, p. 100.

[138]Patzia, Edición Kindle, p. 155.

[139]Gehring, p. 97.

[140] Hadaway, DuBose, Wright, p. 68.

[141] W.L. Lane, “Social Perspectives of Roman Christianity during the Formative Years from Nero to Nerva: Romans, Hebrews, 1 Clement,” (Perspectivas Sociales del cristianismo romano durante los años formativos desde Neron hasta Nerva: Romanos, Hebreos, 1 Clement) pp. 211-212, tal como fue citado en Andrew D. Clarke, Serve the Community of the Church (Sirve a la Comunidad de la Iglesia) (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2000), p. 164.

[142]Gehring, p. 201.

[143] Ibid., p. 298.

[144]Kevin Giles, Patterns of Ministry among the First Christians (Patrones del Ministerio entre los Primeros Cristianos) (Melbourne, Australia: Collins Dove, 1989), p. 31.

[145]Gehring, p. 198.

[146]Gehring, p. 198.

[147] Harry O. Maier, The Social Setting of the Ministry as Selected in the Writings of Hermas, Clement and Ignatius (El ÁmbitoSocial del Ministerio tal como fue Seleccionado en los Escritos de Hermas, Clement e Ignacio) (Disertaciones SRI; Waterloo, ON: Wilfrid Laurier Editorial Universitaria, 1991), pp., 4, 148-53, 155-56, 187.

[148] Arthur Patzia, The Emergence of the Church: Context, Growth, Leadership & Worship ( El Surgimiento de la Iglesia: Contexto, Crecimiento, Liderazgo y Adoración)(Downer’s Grove, IL: InterVarsity, 2001), pp. 160-161.

[149] Hadaway, DuBose, Wright, p. 69.

[150] Millard Erickson, Christian Theology(Teología Cristiana) (Grand Rapids, MI: Baker, 1998), p. 1094.

[151] Bilezikian, p. 97.

[152] Hae Gyue Kim, Biblical Foundations for the Cell-Based Churches Applied to the Urban Context of Seoul, Korea (Fundamentos Bíblicos para la Iglesia Basada en Células Aplicados al Contexto Urbano de Seúl Corea) (Pasadena, CA: Fuller Theological Seminary[Seminario Teológico Fuller], 2003), p. 101.

[153] Bilezikian, p. 99.

[154] Banks, 1994, p. 148.

[155]Patzia, pp. 153-154.

[156] Tristemente, algunos maestros en el presente han sobre-enfatizado el ministerio quíntuple enseñando que cada iglesia (grande o pequeña) debe tener identificados los cuatro o cinco ministerios, y que sin todos estos dones de liderazgo funcionando, la iglesia local está sentenciada al fracaso. Algunos de estos maestros también infieren que sólo los que tienen un don evangelístico deben evangelizar; sólo los que tienen un don para ser pastor deben pastorear la iglesia local; y sólo los que tienen el don de apóstol deben supervisar la plantación de Iglesias.

[157]Gordon Fee, “Male and Female in the New Creation,”(“Hombres y Mujeres en la Nueva Creación”) en Discovering Biblical Equality, (Encontrando la Igualdad Bíblica) Ronald W. Pierce and Rebecca Merrill Goothuis, general eds. (Downers Grove, ILL: InterVarsity Press, 2004), p. 185.

[158]Gehring, p. 211.

[159]Patzia, p. 178.

[160]Stanley J. Grenz, Denise Muir Kjesbo, Women in the Church: A Biblical Theology of Women in Ministry (Mujeres en la Iglesia: Una Teología Bíblica de las mujeres en el Ministerio)(Downers Grove, IL: InterVarsity, 1995), Ubicación en Kindle 1180-1183.

[161]Kevin Giles, What on Earth is the Church? An Exploration in New Testament Theology (En esta Tierra,¿Qué es la Iglesia?: Una Exploración en la Teología del Nuevo Testamento) (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1995), p. 130. .

[162]Gehring, p. 219.

[163]Osiek, MacDonald, Tulloch, Edición Kindle, p. 163.

[164] Linda L. Bellevile, “Women Leaders in the Bible,” (“Mujeres Líderes en la Biblia”) en Discovering Biblical Equality (Descubriendo la Igualdad Bíblica), Ronald W. Pierce and Rebecca Merrill Goothuis, general eds. (Downers Grove, IL: InterVarsity, 2004), p. 120.

[165]Patzia, p. 177.

[166] Green, edición Kindle, p. 247.

[167] Grenz, Kjesbo, pp. 935-937.

[168] Yo explico mis convicciones con detalle aquí: http://www.joelcomiskeygroup.com/articles/churchLeaders/women.htm

[169]Gehring, p. 206.

[170]Patzia, p. 171.

[171]Gehring, p. 265.

[172] Green, Edición Kindle p. 25.

[173] Hadaway, DuBose, Wright, p. 69.