Testing the Model

marioby Mario Vega

By the year of 1989, Elim church had reached a cells´ attendance that already exceeded 25,000 people. During all of this time, around eight years El testSalvador had been plunged into a civil war. The military situation had reached a stagnation point and the warring parties efforts´ for a peace dialogue didn’t prosper.

Under these conditions, the guerrilla decided to launch a strong offensive in order to show their military power and force the dialogue between the parties. The offensive was planned for the country’s main cities, but with much more emphasis on the capital city.

One day before the attacks the insurgents began to meet under the most unexpected ways: there were weddings going on where both weren’t really the bride and groom and guests were all fighters with the perfect excuse for meeting without being noticed, there were supposedly relatives keeping watch, mourning around a coffin that had no deceased in it but rifles and other weapons. Some testify to have seen trucks loaded with ‘evangelicals’ singing traditional hymns without recognizing anyone. In deed they were fighters entering the cities.

Despite of being the largest military operation of the war that covered the national territory, that mobilized thousands of fighters and took a little over a year of planning, it was handled with such secrecy that was not perceived by the state’s intelligence. Everything would begin on Saturday, November 16, 1989, at sunset. But not only the army was surprised, also those 25,000 people who precisely on Saturdays, at dusk, met in our cells. They didn’t know that a meeting planned to last one hour that day, would keep them in the hosts´ houses for more than a week.
Would the cell work survive such a trial?

Mario

Spanish translation:

El modelo bajo prueba.

Para el año de 1989, la iglesia Elim haba alcanzado una asistencia en células que ya sobrepasaba las 25,000 personas. Todo ese tiempo El Salvador haba estado inmerso en una guerra civil que llevaba ya ocho años. La situación militar haba llegado a un punto de estancamiento y los esfuerzos de las partes en conflicto por un diálogo hacia la paz no prosperaban.

En esas condiciones, la guerrilla decidió lanzar una fuerte ofensiva con el propósito de mostrar su poder militar y forzar el diálogo entre las partes. La ofensiva se planeó para las principales ciudades del pas, pero, con mucho énfasis en la ciudad capital.

Los insurgentes comenzaron a reunirse un da antes de los ataques de las maneras más inesperadas: hubo bodas donde tanto el novio como la novia no lo eran en realidad y los invitados eran todos combatientes con la excusa perfecta para agruparse sin ser percibidos, hubo velorios donde supuestos familiares lamentaban alrededor de un ataúd que no tena ningún difunto sino fusiles y otras armas. Algunos testifican haber visto camiones yendo cargados de ‘evangélicos’ cantando alabanzas tradicionales pero sin que nadie los conociera.
En realidad eran combatientes entrando a las ciudades.

A pesar de tratarse de la operación militar más grande de la guerra y que abarcaba el territorio nacional, que movilizaba a millares de combatientes y que llevaba un poco más de un año de planificación, se manejó con tal secretismo que no fue percibida por la inteligencia del estado.
Todo comenzara el sábado 16 de noviembre de 1989, al caer el sol. Pero, no solamente fue sorprendido el ejército sino también esas 25,000 personas que precisamente los sábados, al atardecer, se reunan en nuestras células. Ese da no saban que una reunión planeada para durar una hora, los mantendra en casa de los anfitriones por más de una semana. ¿Sobrevivira el trabajo celular semejante prueba?

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