Prioritizing Coaching Principles over Structures

by Mario Vega

Human nature is always inclined to giving a greater value to the tangible rather than the intangible. That happened with the Pharisees. Jesus accused them of being very thorough in the subject of tithing but at the expense of sacrificing the greater values of justice and love (Luke 11:42).

The same pattern can occur within the cell model. There is a tendency to give greater importance to the tangible (e.g., the coaching structure), rather than to the intangible values of making disciples, caring, encouragement, and mentoring.

When coaching structures are excessively emphasized, the coaching values and principles tend to be neglected. I don’t know of any ONE coaching structure that God is blessing more than others. God’s support will alwasy be for the coaching values.

Let us fix our attention on the development and application of those values and principles, since in the long run, they will produce the fruit of God’s blessing. I believe the best coaching structure is the one which magnifies the application of coaching principles. Any structure that emphasizes the values will be blessed by God.



Translation in Spanish:

Estructura y valores de la supervisión.

La naturaleza humana siempre se inclina por dar mayor valor a los aspectos tangibles que a los intangibles. Eso ocurrió con los fariseos. Jesús les acusó de ser muy meticulosos en el tema del diezmo pero a costa de sacrificar los grandes valores de la justicia y el amor (Lc. 11:42).

La misma pauta se produce con el modelo celular. Existe una tendencia a dar gran relevancia a lo tangible, la estructura de supervisión, que a los grandes valores: el hacer discpulos, el cuidado, el estmulo, el ser mentores.

Normalmente, cuando se enfatiza excesivamente el tema de la estructura de supervisión se tiende a descuidar los valores y principios de la supervisión. No existe una estructura que cuente con un mayor respaldo de Dios. Solamente existe el respaldo de Dios a los valores de la supervisión.

Fijemos nuestra atención en el desarrollo y en la aplicación de esos valores y principios pues son, los que a la larga, producirán el fruto de la bendición de Dios. Una buena estructura de supervisión es toda aquella que permite la aplicación de esos principios. Cualquier estructura que lo permita será buena y bendecida por Dios.

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