The Fellowship that Leads to Evangelism

mario
by Mario Vega

The experience of fellowship in a house meeting is one of the key elements for evangelism. I don’t agree with those who say that if a cell promotes community/fellowship,  it will neglect evangelization. Or, conversely, that if it engages in evangelism, fellowship will be hindered.

In the model of the New Testament Church,  the two elements were mutually supportive. Scripture teaches, “Every day they continued to meet together in the temple courts. They broke bread in their homes and ate together with glad and sincere hearts, 47 praising God and enjoying the favor of all the people. And the Lord added to their number daily those who were being saved” (Acts 2:46-47).

This passage clearly shows that fellowship and evangelization are two sides of the same coin. The one does not exclude the other. The truth is that one is not possible without the other. When a cell promotes fellowship among its members, it becomes a very attractive community to an  isolated, lonely world. And when the group works on evangelism, the bonds of fellowship deepen. When a group evagnelizes correctly, strong bonds of fellowship are developed. When true fellowship occurs, evangelism will be the natural result.

Comments?

Joel

Translation into Spanish

La comunión conduce a la evangelización.

La experiencia de comunidad que se vive en una reunión de casa es uno de los elementos que la convierten en una fuerza evangelizadora. No existe una oposición como la de afirmar que si una célula fomenta la comunión descuidará la evangelización. O, por el contrario, que si se dedica a evangelizar se obstaculizará la comunión.

En el modelo de la iglesia del Nuevo Testamento los dos elementos se sustentaban mutuamente. “De casa en casa partan el pan y compartan la comida con alegra y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada da el Señor añada al grupo los que iban siendo salvos.” Hechos 2:46-47

Claramente se nota en este pasaje, como en otros, que la comunión y la evangelización son dos caras de una misma moneda. La una no excluye a la otra. Lo cierto es que la una no es posible sin la otra. Cuando una célula fomenta la comunión entre sus miembros se vuelve una comunidad muy atractiva para un mundo despersonalizado. Y cuando se trabaja en evangelizar se profundizan los lazos de comunión dentro del grupo. Haber evangelizado bien, es haber construido una buena comunión. Tener una buena comunión, producirá evangelización.

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