Have You Felt Discouraged in Ministry?

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by Bill Mellinger

You are in some good company. Sarah thought she would never give birth and than was wounded by Hagar’s pride. How do you think David felt when his son was pursuing him? Elijah thought he was the only one left who was still serving God. Peter was discouraged by his own denial of Christ.

Discouragement in ministry can come at any time. Who hasn‘t had a mountaintop experienced that was met by discouragement on the drive back down to the valley (literally and figuratively)?

For the past few months there has been a reocurring theme at our monthly coaching meeting. One of our leaders has repeated the same issue in her group. She now just says one word, “Inconsistency.” The group has seen great things happen in the lives of its members. One man talks about the group saving his life from addiction. He has opened up the darkness in his life and the group has helped him change. Family, car, and work issues have hindered his participation.

Attendance has grown to seventeen and the leader in training even had the group meet at his home for a few weeks. Following the experiment, they have decided not to host the group. Now their job commitments have them missing two or three times a month. At the same time, others in the group have also had job related issues affecting their attendance. Recently, the group only had one person attend along with the leader and her spouse. This is discouraging. We thought we were multiplying and instead, we are concerned about the future of the group. Did I mention that the leader is my wife?

Ministry is full of ups and downs. We had a man accept Christ in the group, begin growing in Christ only to be wounded by another Christian. As pressures grew, he stopped coming. Now he is attending the Mormon Church with his daughter. Was this discouraging? Oh my, it is heart breaking.

When we are giving our hearts to people and loving them in Jesus’ name, we are going to face discouragement. Jesus felt it when he looked out over Jerusalem and wept the week before he went to the cross. He had to feel it when he looked in Peter’s eyes just after Peter had denied him. Could it have been any more intense then when he took sin on himself on the cross and experienced the Father’s rejection?

Discouragement is like grief. Sometimes the less said is best. Jesus said, “Blessed are those who mourn, for they will be comforted” (Matthew 5:4). God comforts us by being with us in the valley (Psalm 23). Did the words of Job’s wife or his friends comfort him? II Corinthians 1:4 says that God comforts us “so that we can comfort” others who are hurting. Is it what we say or our presence that brings more comfort? Even Paul, was comforted by God through the coming of Titus (II Corinthians 7:6).

Are you discouraged? Is one of your leaders discouraged? God cares. He is with you. Your leader needs to know that you care. Show it by getting next to them. Show it with your prayers. Show it by preaching with your actions and a few words. Some discouragement comes because of real pain or legitimate disappointments. How do you think the Body of Christ should respond when someone is grieving? What helps you when you are discouraged? Go and do likewise and the God of peace will be with you.

God Bless you!

Bill Mellinger

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¿Se ha sentido desanimado en el ministerio?

Por Bill Mellinger.

Usted está en buena compaña. Sarah pensó que nunca dara a luz y luego fue herido el orgullo de Agar. ¿Cómo crees que se sintió David cuando su hijo lo persegua? Elas pensó que él era el único que segua sirviendo a Dios. Pedro fue desalentado por su propia negación a Cristo.

El desánimo en el ministerio puede llegar en cualquier momento. ¿Quién no ha tenido una experiencia cumbre que fue recibida por el desaliento en el camino de regreso hacia el valle (literal y figuradamente)?

Durante los últimos meses ha habido un tema recurrente en nuestra reunión mensual de entrenamiento. Uno de nuestros lderes ha repetido el mismo problema en su grupo. Ahora sólo dice una palabra, “Inconsistencia.” El grupo ha visto grandes cosas que suceden en la vida de sus miembros. Un hombre habla acerca del grupo que ha salvado su vida de la adicción. Se ha abierto de la oscuridad en su vida y el grupo le ha ayudado a cambiar. Asuntos familiares, carro y trabajo han impedido su participación.

La asistencia ha crecido a diecisiete y el lder en formación, incluso reúne un grupo en su casa por unas semanas. Tras el experimento, han decidido no acoger el grupo. Ahora sus compromisos laborales han perdido dos o tres veces al mes. Al mismo tiempo, otros miembros del grupo también han tenido problemas relacionados con el trabajo los cuales afectan su asistencia. Recientemente, el grupo sólo tena una persona asistiendo junto con el lder y su esposa. Esto es desalentador. Pensamos que nos bamos a multiplicar y en su lugar, estamos preocupados por el futuro del grupo. ¿He mencionado que el lder es mi esposa?

El Ministerio está lleno de altibajos. Tenamos un hombre que aceptó a Cristo en el grupo, empezó a crecer en Cristo sólo para ser herido por otro cristiano. Mientras la presión creca, el dejó de venir. Ahora el asiste a la iglesia de mormones con su hija. ¿Fue esto desalentador? Claro que s, es un rompe corazón.

Cuando estamos dando nuestro corazón a las personas y las amamos en el nombre de Jesús, nos vamos a enfrentar al desánimo. Jesús lo senta cuando miraba hacia Jerusalén y lloró la semana antes de ir a la cruz. Él sintió cuando miró en los ojos de Pedro justo después de que Pedro lo haba negado. Podra haber sido más intenso cuando se hizo pecado por s mismo en la cruz y experimentó el rechazo del Padre.

El desaliento es como el dolor. A veces, cuanto menos se diga es mejor. Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mateo 5:4). Dios nos consuela por haber estado con nosotros en el valle (Salmo 23). ¿Las palabras de la esposa de Job y sus amigos lo consolaron? 2 Corintios 1:4 dice que Dios nos consuela “, para que podamos nosotros consolar” a otros que están sufriendo. ¿Es lo que decimos o nuestra presencia que aporta más comodidad? Incluso Pablo, fue consolado por Dios a través de la venida de Tito (2Corintios 7:6).

¿Está desanimado? ¿Esta uno de tus lderes desanimado? A Dios le importa. Él está contigo. El lder tiene que saber que usted se preocupa. Muéstrale estando a su lado. Hazlo con tus oraciones. Hazlo mediante la predicación con sus acciones y pocas palabras. Algunos desalientos vienen por el dolor real o legtimas decepciones. ¿Cómo crees que el Cuerpo de Cristo debe responder cuando alguien está de duelo? ¿Qué te ayuda cuando estás desanimado? Ve y haz tú lo mismo y el Dios de paz esté con vosotros.

¡Dios te bendiga!

 

Bill Mellinger

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